El dominio sobre el mármol se expresaba

en la capacidad de tallar un rostro velado.

La veladura o paños mojados es una técnica escultórica que consiste en representar el cuerpo envuelto en ropajes mojados, dejando intuir la anatomía a través de pliegues de telas marcando las curvas de la figura. Esta técnica se consolida en la Antigua Grecia de la mano de grandes artistas como Fidias, quien la lleva a su máximo esplendor en las esculturas del Partenón. Hablamos de uno de los procedimientos escultóricos en piedra más difíciles que existen. Como escultora y amante de esta técnica clásica, me gustaría mostrarte cinco grandes esculturas veladas que puedes visitar:

1  El Martirio de Santa Cecilia

La escultura en mármol es obra del artista barroco Stefano Maderno y se encuentra en la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere en Roma. Cuenta la leyenda que hacia el 1599 Maderno accede a la cripta y abre la tumba encontrando el cuerpo de la santa flotando entre aguas con las telas de su vestido plegadas al cuerpo e inmune a la putrefacción. Se dice que exactamente como la vio fue esculpida. Al entrar en la basílica se intuye al fondo un cuerpo tumbado frente al altar de espaldas a uno reposando tranquilo y adornado con candelabros y flores. Toda la atención se centra en la escultura de la santa.

2  Cristo Velado de Giuseppe Sanmartino

Ubicada en la Capilla de San Severo en Nápoles tenemos esta magnífica escultura obra del artista napolitano Giuseppe SanMartino, a quien se le encarga en 1753 representar a Cristo yacente cubierto de un sudario transparente tallado en mármol. Tanto la escultura como la propia basílica han estado desde sus inicios envueltas entre leyendas y misticismos, pues parecía casi imposible pensar que fuese resultado de la técnica y no de la magia aquel velo marmóreo. Las esculturas de la Capilla forman parte de la mitología propia de la ciudad. ¡Si viajas allí es visita obligada!

3  La Modestia con velo

También en la Capilla de San Severo nos encontramos esta otra escultura de mármol que data del 1744, obra del escultor veneciano Antonio Corradini. Se representa a una mujer oculta entre velos, es decir, se representa a la Modestia velada, la que esconde el sufrimiento por la muerte de su hijo sin contarlo, aquello que no se muestra. En realidad, cada una de las obras de arte de la Capilla son un elogio a la técnica escultórica y a las Humanidades.

4  La Virgen velada

Una demostración del triunfo sobre los límites de la piedra, bajo un velo que envuelve la cabeza de la Virgen se intuye su cabello trenzado. El milanés Giovanni Strazza realizó la escultura hacia el 1856 en un momento en que había un resurgimiento y asombroso hacia esta compleja técnica. Hoy día la escultura se ubica en el Presentation Convent, hogar de las hermanas de la Presentación en Terranova. Si puedes visitarla, te recomiendo que la mires desde abajo, sus rasgos se perfilan bajo las telas y la perspectiva marca cada curva generando una fuerte tensión.

5  Isabel II velada

Realizada en mármol de Carrara en 1855 y ubicada en el Museo del Prado, el busto es obra del italiano Camillo Torreggiani. Se ha considerado que el artista buscaba impresionar a la reina Isabel II con su virtuosismo técnico. Sin embargo, lo que realmente se observa es un homenaje a las ideas neoplatónicas sobre la Belleza, el Bien y la Verdad. La escultura se apoya en un alto pedestal diseñado también por el escultor italiano. Si vives en Madrid y puedes ir a menudo al Prado, dedica una mañana a este increíble busto.

 

La primera vez que me vi cara a cara con una escultura velada…

fue a la edad de siete años una mañana de domingo en que perdí a mis padres en las laberínticas salas del Museo del Prado. Me escabullí de la conferencia ambulante cuando llegamos al Fusilamiento de Torrijos. Recuerdo mientras deambulaba por pasillos infinitos ver, un Sorolla, algo japonés color verde y rojo y un cuadro en el que había un burro. El más puro azar me llevó a entrar de espaldas en la sala 63B, es un dato relevante el haber entrado de espaldas por el asombro que me causó, al girarme, ver frente a mí, reinando la sala, un espléndido busto de mármol sobre una gigantesca peana triangular.  Rodeé una y otra vez la escultura buscando la forma de poder tocarla sin que me viese el guardia. ¡Un sentimiento muy hondo me había llenado por dentro, me maravillaba aquel rostro velado!

¿Te gustaría un viaje de

capillas, esculturas  y montañas de mármol?

Sería toda una expedición recorrer capillas y galerías en busca de estas y otras esculturas veladas y, no vería mejor final a una misión tal, que culminar el viaje en las grandes montañas de Carrara, en los Alpes Apuanos. Montañas de mármol blanco a los pies del mar de la Liguria, en Italia.

¿Te apuntas?

Helena GarcíaUncategorized  El dominio sobre el mármol se expresaba en la capacidad de tallar un rostro velado. La veladura o paños mojados es una técnica escultórica que consiste en representar el cuerpo envuelto en ropajes mojados, dejando intuir la anatomía a través de pliegues de telas marcando las curvas de la figura. Esta...Tu sitio de prácticas web en línea